viernes, 26 de septiembre de 2014

Cantando aprendemos.



OTOÑO

POEMA DEL OTOÑO.

“LAS HOJITAS DE OTOÑO”
Érase una vez
tres hojitas
y un cascabel.
 
Cuando el viento soplaba,
las hojitas bailaban
mientras el cascabel sonaba.
 
Y sonando, sonando,
el otoño iba anunciando.
 
Cada vez bailaban más,
hasta que un día
¡del árbol, echaron a volar!
 
Y volando, volando
vieron muchas maravillas:
todo el campo cubierto
de hojas secas y amarillas.
 
Y mientras volaban
se preguntaban,
cuál era la razón
de su cambio de color.
 
Y así, al viento preguntaron
y no supo contestar.
Cuando llegó la lluvia
volvieron a preguntar.
 
Preguntaron muchas cosas,
preguntaron sin parar;
pero la Señora Lluvia
tampoco las supo ayudar.
 
A Don Otoño encontraron
descansando en una rama,
y poniendo cara rara
volvieron a preguntar:
 
-Díganos Señor Otoño,
¿qué es lo que pasa aquí?
¿Por qué nuestro color ha cambiado
y del árbol tuvimos que partir?
 
Contestando Don Otoño,
con voz ronca y muy serena,
que cuando él llega
con él han de llegar
tanto la lluvia que moja
como el viento que ha de soplar.
 
Por eso, amiguitas mías - dijo el Señor Otoño -
no os debéis de preocupar,
transcurridos unos meses
todo esto pasará;
pues vendrán otras hermanas
y de nuevo al Señor árbol
de verde lo cubrirán.
 
Muchas gracias Don Otoño
- dijeron las tres hojitas -
porque a nuestras preguntas has contestado,
ya nos vamos más tranquilas
sabiendo qué va a pasar.
 
Y colorín, colorado,
el cuento del Otoño
ha terminado.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

La importancia de poner límites y normas en la etapa infantil



Poner límites y normas en la etapa infantil
 
La familia en la casa y el profesorado en la escuela, tienen que poner límites en el espacio y en el momento en que se da la situación de conflicto.

Las normas deben ser propuestas, elaboradas y compartidas por todos para que tengan sentido educativo.




¿POR QUÉ SON NECESARIAS LAS NORMAS?

Los límites son tan necesarios como el cariño y los cuidados que les brindamos a nuestros niños y niñas pues sin ellas los niños:

· Seguirían actuando de manera impulsiva siempre.

· No aprenderían que habrá momentos en los que no puedan conseguir lo que quieran (poca tolerancia a la frustración).

· No se responsabilizarían de su comportamiento.


¿CÓMO TRANSMITIR LAS NORMAS A LOS NIÑOS?

· Deben ser claras (expresarlas con un lenguaje sencillo y preferiblemente delante del niño, mirándole y no gritándoselo desde lejos).

· Deben ser consecuentes, es decir, si decimos algo lo cumplimos. Por ejemplo: “si pegas, no juegas”, y si el niño pega, le sentamos sin jugar (por lo que debemos poner normas que podamos cumplir y que la consecuencia sea inmediata).

· Deben ser constantes; no cambiarla continuamente dependiendo, por ejemplo, de nuestro estado de ánimo o del esfuerzo que suponga o del tiempo que se tenga.

· No hacer en su lugar lo que ellos y ellas pueden hacer por sí mismos (graduar la exigencia e ir retirando la ayuda progresivamente).

· Elogiar y reconocer los valores positivos.


RECOMENDACIONES ANTE LAS RABIETAS

Sabemos que las rabietas, son una manera de buscar límites. Suelen ser más problemáticas cuando los niños conocen la manera de hacer ceder a sus padres, o entienden que así pueden manejar a los demás. Ante dichas situaciones, algunas recomendaciones son:

· Tener un lugar para las pataletas (por ejemplo una silla, en el pasillo…).

· No tratar de razonar con el niño en pleno arranque emocional (suplicar, discutir o dar mil explicaciones no suelen tener efecto en ese momento).

· No prestar atención a provocaciones (gritos, insultos, patadas). Para ello podemos:

o Realizar otras actividades mientras dure la rabieta.

o Irnos a otro sitio (dejarle sin público).

o No preocuparnos por el ¿qué dirán? Y tolerarla sin desestabilizarse.

· Prestarle atención cuando ya no tenga la rabieta. Al acabar la pataleta, se debe recibir al niño/a como si nada.



jueves, 11 de septiembre de 2014

La Adaptación.



EL valor de la seguridad emocional durante el Periodo de Adaptación en las aulas de Infantil

El periodo de tiempo que tardamos (niños y adultos) en conseguir un equilibrio, una tranquilidad y una confianza que nos permite establecer vínculos emocionales seguros, lo llamamos "Periodo de Adaptación".

Es un proceso habitualmente conflictivo, pues sucede cuando el niño sale de su entorno familiar, para separarse de las personas con las que tiene una relación afectiva privilegiada, y acomodarse a un entorno totalmente nuevo.



 La organización de la personalidad infantil, depende en gran medida de la estabilidad, consistencia y coherencia de los vínculos de apego que generen.

Por tanto, en ausencia de los padres, debería ser un principio fundamental, ofrecer al niño la posibilidad de una relación afectiva de apego contínua con un adulto de referencia.
Una figura que permita que el niño disponga de un espacio psicológico propio donde construirse a sí mismo, con el apoyo necesario para no sentirse perdido.

¿Cómo?

Esta relación vincular se elabora esencialmente en el momento de los cuidados individuales a cada niño (momentos de higiene, comida, juegos corporales compartidos, acompañamiento ante sus logros, etc.).

Esta atención concedida es la garantía de un nivel de intercambio indispensable para la satisfacción afectiva de nuestros niños y niñas.

Las actitudes que el educador debe cuidar para facilitar estos intercambios tienen que ver con la escucha y visión periférica de lo que ocurre en el aula y la disponibilidad que tenemos para atender sus necesidades.

Un vínculo de apego seguro, no podría darse en un niño si no diéramos respuesta a:
  • la sensación de que se satisfarán sus necesidades y de que hay una disponibilidad del educador para atenderles. Saberse escuchado es hacer que parte de esa necesidad esté  resuelta. Como dice Vicens Arnaiz "escuchar significa estar atento". Por esto es muy importante la ubicación y la actitud corporal del adulto; mantener cierta estabilidad en la ubicación en el espacio del adulto facilita la accesibilidad del niño a éste. Otras actitudes corporales a tener en cuenta es que el niño pueda contemplar el rostro y su expresión del profesor o no moverse demasiado por el aula a fin de que el clima y los movimientos sean pausados.
  •  la sensación de seguridad de vivir en un marco ordenado y con límites y normas, pues saber lo que pueden o no pueden hacer les coloca y se sienten tranquilos. El niño requiere que el adulto le ofrezca unas consignas que les permita ordenar las conductas. Esa seguridad viene desde la estabilidad y la claridad de las consignas no pudiendo depender su cumplimiento del estado de ánimo del adulto. Valores, normas y actitudes, ordenan la conducta.
  • la necesidad de situarse en un espacio seguro, con materiales adecuados para su manipulación y con las medidas de seguridad previstas, que además sea ordenado y organizado. Una actividad ordenada sólo es posible en un espacio ordenado, una acción respetuosa sólo es posible en un entorno cuidado. Espacios, tiempos y materiales deben ser bien reflexionados.
  • la necesidad de que los padres tengan confianza tanto en la institución como en las personas concretas con las que dejan a su hijo.
  • la necesidad de acomodarse a los horarios y ritmos habituales de forma progresiva.
 A partir de aquí, el niño podrá escoger paulatinamente entre la seguridad de lo ya conocido (estar con sus padres) y el atractivo de las propuestas de materiales y compañeros, viendo poco a poco al educador como a alguien en el que confiar.

En conclusión, el niño superará con mayor facilidad el proceso de adaptación en cuanto sienta bienestar tanto física como emocionalmente.

¡FELIZ CURSO!

   Las profesoras de Infantil del Colegio Santa Isabel, en este curso queremos daros la bienvenida a los protagonistas de esta hermosa tarea de enseñar y aprender; a los niñ@s y familias.  A todos ustedes, les invitamos a recibir este nuevo año escolar con el mayor entusiasmo y alegría. Os deseamos un FELIZ CURSO 2014/ 2015.