Durante la lactancia materna, el bebé se alimenta de la leche de la madre
mediante el reflejo de succión, reflejo que consiste en una
serie de complejos movimientos que el bebé realiza con la lengua y los labios,
mediante los cuáles consigue extraer el alimento de la madre. Al utilizar el
biberón el esfuerzo para succionar es menor, ya que la leche sale fácilmente por
el agujero de la tetina interfiriendo, en el desarrollo de la
musculatura lingual, maxilar, labial y facial. Sin embargo esto se
puede evitar retirando el biberón entre los 18 y 24 meses, tal y como dicen los
expertos.
¿Cómo afecta el uso del biberón a los niños de más de 3 años con alteraciones del habla?
- Deformando el paladar por la presión que ejerce la tetina contra el mismo cuando el niño succiona.
- Falta de desarrollo muscular en lengua, cara, labios y maxilares.
- Interposición lingual entre los dientes incisivos.
- Dificultades en la masticación de los alimentos, pudiendo afectar a la deglución.
- Problemas dentarios, caries, mal-oclusión, etc.
- Dificultad para pronunciar uno o varios fonemas (dislalia, trastorno fonológico de la articulación, etc)
- Habla ininteligible (es decir, dificultad para entender lo que el niño dice).
- Retraso en el desarrollo del habla.