12 enero 2015

LA ATENCIÓN.

LA ATENCIÓN EN LOS NIÑ@S.

   Actualmente, uno de los problemas más comunes en la infancia son los trastornos de
atención. Muchos padres se quejan de que su hijo no se sienta a hacer los deberes más de un
minuto o que no es capaz de atender cuando se le está explicando lo que tiene que hacer. Los
problemas de atención ocasionan dificultades a nivel escolar y familiar.
El entorno de un niño/a está repleto de informaciones, de novedades, de estímulos. Tal
vez por eso sea cada vez más difícil para ellos mantener una atención y una concentración en los
estudios y en sus tareas de un modo general.
“Atención significa dejar ciertas cosas para tratar efectivamente otras”. A través de la
atención, nos centramos en un estímulo de entre todos los que hay a nuestro alrededor e
ignoramos todos los demás. Junto con la memoria, la motivación y la comunicación, la atención es
una de las bases fundamentales del aprendizaje, así como del propio rendimiento académico de
nuestros hijos/as.
PAUTAS PARA TRABAJAR LA ATENCIÓN
‐ Claridad: Debemos de realizar una correcta explicación de las tareas o actividades que
vamos a realizar. El niño debe tener muy claro la actividad que tiene que realizar.
‐ Lenguaje concreto, preciso y con pocas palabras. Mucho lenguaje puede ser “ruido” o
provocar su distracción.
- Trabajo estructurado y dividido en pequeños objetivos.
‐ Constancia en nuestro trabajo empleando una metodología adecuada y sistematizada.
‐ Aprovechar sus intereses: conocer sus preferencias para favorecer la concentración y la
atención partiendo de ellas.
‐ Motivación: Presentar la actividad de forma lúdica y divertida como un juego.
Podemos jugar con ellos para que se motiven aún más, sin perder el objetivo que queremos
conseguir con nuestra actividad.
‐ Entorno de trabajo libre de estímulos: Posibilitar un lugar adecuado donde el niño
pueda concentrarse.
‐ Variedad, pero con ciertos límites. Utilizar actividades variadas en cada momento para
evitar la fatiga y el aburrimiento.
‐ Practicar dos o tres veces por semana y no más de 15 minutos (1 ó 2 fichas o
actividades).
    Es importante no facilitar en exceso la actividad o la tarea, ayudándole sólo cuando sea
necesario.
 Se le debe alabar siempre y trabajar con alguna motivación. Se puede usar el sistema de
puntos: cuando consiga un número determinado de puntos obtiene una recompensa.
No se le deben señalar los errores sino más bien facilitar que el niño realice otra vez el
proceso, para que sea él mismo quien descubra los errores y la forma de no repetirlos.
Mantener en todo momento una actitud positiva y motivadora, mediante fichas de
recompensa, premios, etc. Para así desarrollar su autoconfianza y autoestima.
 Creando un clima de confianza y cariño.