20 diciembre 2015

La función de Navidad en Educación Infantil.

La función de Navidad

Es la parte más importante de la fiesta. Generalmente los niños, vestidos para la ocasión de pastorcillos, bolas de Navidad, árboles y flores, cantan una canción o escenifican un baile, que previamente han preparado en clase.

Otras veces, con los más mayores, se hace incluso una pequeña obra de teatro.

Para los pequeños es muy importante el hecho de disfrazarse y salir a un escenario a representar que son un árbol, una estrella o una gallinita.


¿Qué aprenden los niños en la Fiesta de Navidad?

Las fiestas en la escuela infantil no solo cumplen un objetivo de ocio ycelebración, en ellas también se trabajan aspectos de un alto contenido educativo.


Trabajo en equipo


En todos los preparativos es necesario trabajo en equipo y mucha cooperación. Llevar a cabo actividades de este tipo en la primera infancia es primordial para que los niños aprenden a ayudarse entre todos para conseguir un objetivo común. No son juegos competitivos, se trata de hacer cosas todos juntos y no unos contra otros. La meta se consigue gracias a la suma de los esfuerzos de todos los niños.

Juego simbólico

Tanto en los preparativos como en la propia fiesta, mientras juegan a disfrazarse y a ponerse en el lugar del otro, están potenciando su capacidad de simbolización. Y también la memoria, pues para hacer de pastores o de corderitos tendrán que conjugar el juego con sus conocimientos previos. Otra ventaja de los disfraces es que fomentan la comunicación tanto con los demás como consigo mismos.


Expresión


Tanto en los preparativos como en la fiesta en sí, se ponen en marcha todo tipo de lenguajes (y no solo el oral). La expresión musical es básica para cantar, seguir ritmos con el cuerpo, tocar instrumentos o no perder el paso en el baile. La expresión corporal es la base de los ensayos y de la puesta en escena de la función de Navidad o fin de curso.

Lo que hay que evitar para que el niño disfrute de la función de Navidad

NO debemos obligar al niño a disfrazarse si no quiere. Si le apetece, conviene no pintarle la cara en exceso (su piel es muy delicada) ni tapársela con máscaras que le agobien.

NO debemos asustarles. Si somos nosotros los que nos vamos a disfrazar, podemos hacerlo delante de ellos para que vean poco a poco la transformación. Es importante que puedan reconocernos incluso disfrazados.