La expresión corporal constituye una de las
formas más universales de comunicación y comprensión de los seres humanos.
Destaca su capacidad de expresar estados anímicos a través del movimiento de
forma instantánea. En ella, se reúnen al igual que en los medios audiovisuales,
la visión y el sonido: Las artes plásticas y la música.
El movimiento es fundamental para fortalecer en los niños/as sus capacidades
cognitivas y para que tengan un crecimiento más sano tanto en el nivel físico
como mental. Esta noción no es nueva, ya lo decían los griegos “ment sana in
corpore sano”, sin embargo hoy día cuesta mucho que los niños/as practiquen su
cinética corporal, pues ya no es posible que jueguen solos al aire libre, los
padres y madres se encuentran ocupados trabajando y no encuentran momentos para
dedicarse a jugar con ellos, y no podemos dejar de mencionar la influencia de la
televisión y los juegos electrónicos que provocan sedentarismo y
aletargamiento.
Está científicamente comprobado que la expresión corporal estimula el
lenguaje, la vista y el oído, así como los ya consabidos beneficios que se
generan en el organismo a nivel de salud, como menor asimilación de grasas,
huesos fuertes, músculos flexibles, etcétera.
Pero también ha sido demostrado que la expresión corporal ayuda a que la
seguridad del niño/a sea mayor, a que tenga una autoestima más alta y a que sepa
relacionarse mejor con sus congéneres. La falta de movimiento en los niños/as
puede provocar déficit atencional y otros trastornos emocionales.