La música también, tiene un papel fundamental en Educación Infantil,
de ahí radica la importancia de inculcar y enseñar a nuestros alumnos/as, desde
que llegan al mundo, la capacidad de iniciarse en ella de la manera más natural
posible.
Desde que nacemos, la música forma parte de nuestra vida y nosotros nos
convertimos en receptores de cualquier información sonora, como por ejemplo: los
sonidos de los coches, la radio o televisión, etc.
Los niños y niñas de esta etapa, como bien sabemos, no aprenden todos por
igual ni aprenden las mismas cosas; por ello, nosotros los docentes, en vez de
establecer un currículo estándar e igual para todos, debemos establecer
diferentes alternativas y diversos caminos para que se eduquen musicalmente.
Además, resulta fundamental crear contextos y situaciones adecuadas que
posibiliten el juego, el movimiento, la expresión y comunicación que nos permita
utilizar los elementos de la información sonora que recibimos.
Pero, ¿cómo podemos llevarlo a cabo con éxito? Pues bien, el docente debe de
promover diferentes actividades adecuadas a su grupo de alumnos, teniendo en
cuenta siempre que estos deberán de ser motivados (llevando a cabo una
metodología basada en el juego y actividades divertidas), para que ellos
organicen sus percepciones dentro de determinados conceptos musicales y
desarrollen de esta manera actitudes positivas en relación con su participación,
lo que sin duda colaborará al desarrollo de su musicalidad.
A través de la expresión musical, conseguimos la motivación de nuestros
alumnos y, además, los ayudamos en su formación integral, tanto en el aspecto
cognitivo, afectivo, motor y social.